La arquitectura residencial en Cantabria no es un mercado, son varios
Llevamos tiempo trabajando con estudios de arquitectura y con negocios de construcción residencial en distintas regiones de España, y en Cantabria hay una particularidad que casi ningún estudio de la zona trabaja de forma deliberada: la región es pequeña en superficie, pero está formada por comarcas con una identidad de mercado tan distinta entre sí que aplicar la misma estrategia de comunicación a toda ella es, en la práctica, dirigirse a nadie en concreto. La costa no piensa como el interior, y el interior no piensa como los valles del sur, aunque todos compartan comunidad autónoma y muchas veces hasta el mismo estudio los atienda por igual.
Esto tiene una consecuencia directa sobre cómo debería comunicarse un estudio que quiere crecer en la región: el mensaje que convence a alguien que está construyendo una vivienda de autor frente al Cantábrico no tiene nada que ver con el mensaje que necesita escuchar alguien que ha heredado una casa de piedra en el interior y está valorando si merece la pena rehabilitarla o es mejor vender. Son dos decisiones distintas, con dos niveles de urgencia distintos, y sobre todo, con dos tipos de desconfianza previa completamente diferentes que un buen contenido tiene que despejar antes de que llegue la primera llamada.
El estudio que gana en Cantabria no es el que más premios tiene, es el que entiende que no está hablando con un solo tipo de cliente.

